Muchos auditores llevamos años realizando auditorías por Teams, Zoom o cualquier otra plataforma, pero había un detalle importante… ISO 19011:2018 no definía formalmente qué era un método de auditoría remota, la edición 2026 sí lo hace. Puede parecer un cambio menor, pero en auditoría las definiciones importan porque establecen un lenguaje común y orientan la aplicación consistente de la guía.
¿Qué implica en la práctica?
Antes era común escuchar: «la auditoría será remota.»
Ahora la conversación cambia a: «¿qué métodos de auditoría utilizaremos para obtener evidencia suficiente y apropiada?»
Ese cambio de enfoque es importante porque dirige la atención al método, no únicamente al lugar donde se encuentra el auditor y el auditado, ahora nos preguntamos:
¿Qué evidencia puede obtenerse de manera remota?
¿Qué evidencia requiere observación presencial?
¿Qué riesgos introduce el método elegido?
¿Cómo se verificará la autenticidad de la evidencia digital?
Ese análisis ahora cobra mucho más relevancia, no debemos confundir una videollamada con una auditoría remota; la videoconferencia es solamente una herramienta, el método de auditoría va más allá, involucra desde la planificación, la obtención de evidencia, la comunicación, la evaluación de riesgos, la validación de la información, etc.
Reflexión
La tecnología no convierte una auditoría en eficaz.
Lo hace el criterio profesional del auditor para seleccionar y aplicar el método adecuado.
¿Cuál ha sido el mayor desafío que has encontrado durante una auditoría remota?
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